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Ahora viene el vaciado del Case. Pero para comprenderlo bien, debes saber algo de la curiosa estructura interna de la cosa sobre la que se opera.
Considerando la cabeza de la ballena cachalote como un sólido oblongo, puedes, sobre un plano inclinado, dividirla lateralmente en dos cuñas,* de las cuales la inferior es la estructura ósea, que forma el cráneo y las mandíbulas, y la superior una masa untuosa del todo libre de huesos; su ancho extremo frontal forma la expandida frente vertical aparente de la ballena. En la mitad de la frente subdivide horizontalmente esta cuña superior, y entonces tienes dos partes casi iguales, que antes estaban naturalmente divididas por una pared interna de una sustancia tendinosa gruesa.
*Quoin no es un término euclídeo. Pertenece a las matemáticas puramente náuticas. No sé que haya sido definido antes. Un quoin es un sólido que difiere de una cuña en tener su extremo agudo formado por la fuerte inclinación de un lado, en lugar del mutuo adelgazamiento de ambos lados.
La parte subdividida inferior, llamada junk, es un inmenso panal de miel de aceite, formado por el cruce y recruce, en diez mil celdas infiltrradas, de fibra blanca tenaz y elástica a lo largo de toda su extensión. La parte superior, conocida como el Case, puede considerarse como el gran tonel de Heidelburgo de la ballena cachalote. Y así como aquel famoso gran tonel está místicamente tallado en su frente, la vasta frente plisada de la ballena forma innumerables y extraños motivos para el adornado emblemático de su prodigioso tonel. Además, así como el de Heidelburgo estaba siempre repleto con los más excelentes vinos de los valles del Rin, el tonel de la ballena contiene de lejos lo más preciado de todas sus cosechas oleosas; a saber, el altamente estimado esperma de ballena, en su estado absolutamente puro, límpido y odorífero. Ni se halla esta preciosa sustancia sin mezcla en ninguna otra parte del animal. Aunque en vida permanece perfectamente fluida, tras la exposición al aire, después de la muerte, pronto comienza a concretarse; enviando hermosos brotes cristalinos, como cuando el primer hielo fino y delicado apenas se está formando en el agua. El case de una ballena grande generalmente produce unas quinientas galones de esperma, aunque por circunstancias inevitables, considerable parte se derrama, gotea y escurre, o se pierde de otro modo irrevocablemente en el delicado negocio de asegurar lo que se puede.
No sé con qué material fino y costoso estaba revestido por dentro el tonel de Heidelburgo, pero en riqueza suprema ese revestimiento no podría compararse con la membrana sedosa de color perla, como el forro de una fina pelisse, que forma la superficie interna del case de la ballena cachalote.
Habrá visto que el tonel de Heidelburgo de la ballena cachalote abarca toda la longitud de toda la parte superior de la cabeza; y puesto que—como se ha expuesto en otra parte—la cabeza abarca un tercio de la longitud total del animal, entonces fijando esa longitud en ochenta pies para una ballena de buen tamaño, tienes más de veintiséis pies de profundidad del tonel, cuando es izado y bajado a lo largo contra el costado de un barco.
Como al decapitar la ballena, el instrumento del operador se acerca al sitio donde posteriormente se abre una entrada al almacén de esperma; ha de ser, por tanto, extraordinariamente cuidadoso, no sea que un golpe descuidado e inoportuno invada el santuario y derrame perdidamente su invalorable contenido. Es también este extremo decapitado de la cabeza el que al fin se eleva fuera del agua, y se retiene en esa posición por los enormes aparejos de corte, cuyas combinaciones de cáñamo, de un lado, forman todo un laberinto de cuerdas en ese paraje.
Dicho esto, prestad ahora, os ruego, atención a aquella maravillosa y—en este caso particular—casi fatal operación por la cual se sangra el gran tonel de Heidelburgo de la ballena cachalote.